La UNAM acumula denuncias de precariedad laboral, a los cuales se suman señalamientos de favoritismo en concursos de oposición, presuntos conflictos de interés y represalias.
Sugeyry Romina Gándara |Foto: UNAM |Ciudad de México, 1 de marzo 2026 – 2:20 pm (SinEmbargo).- Las denuncias por irregularidades laborales, presuntos abusos de poder y represalias contra quienes alzan la voz continúan en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), institución que mantiene a más del 70 por ciento de su planta académica bajo la figura de profesores de asignatura, el sector más precarizado de su estructura docente.
En entrevista con SinEmbargo, profesores denunciaron haber sido afectados por procesos inequitativos en concursos de oposición debido a presuntos conflictos de interés en los jurados. También acusaron la eliminación de horas, cancelación de contratos y represalias tras participar en el movimiento #UNAMNoPaga en 2019. Además, señalaron que, como parte de la represión, se han emprendido campañas de difamación en redes sociales.
SinEmbargo ha documentado —particularmente a partir del movimiento #UNAMNoPaga— la desigualdad salarial y la profunda brecha entre profesores de asignatura y académicos de carrera en la UNAM. Mientras la máxima casa de estudios presume su prestigio y recibe un presupuesto millonario, mantiene una élite privilegiada frente a una amplia base docente en condiciones precarias.
Tres maestros entrevistados denunciaron irregularidades que perpetúan prácticas desiguales y favoritismos en los exámenes de oposición, lo que impide que los mejores evaluados —especialmente profesores de asignatura— accedan a plazas por mérito y trayectoria. Aseguraron que las posiciones suelen beneficiar a quienes han tejido redes de relaciones dentro de la élite académica o entre autoridades universitarias. Otro exprofesor denunció haber sido víctima de represalias: sus horas como maestro de asignatura fueron eliminadas después de que se sumó al movimiento #UNAMNoPaga.
“Es estar luchando por nuestros derechos, pero hacerlo con pico y pala para que nos escuchen y, a cambio, recibir groserías y humillaciones”, señaló en entrevista la doctora Dulce Olvera Mazariegos, de 75 años, quien ha dedicado 45 a la docencia en la UNAM como profesora de asignatura, el sector más precarizado de la institución.
El profesor José María Hernández Rivera, docente interino de asignatura en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala desde hace al menos siete años, añadió: «Hay una circunstancia de represión sumamente fuerte dentro de la Universidad Nacional Autónoma de México a todo aquel que levanta la mano y exige derechos laborales y humanos”.
«La universidad no respeta el derecho humano a la estabilidad en el empleo, entre 20 mil y 30 mil profesores de asignatura no tienen una sola hora definitiva”, resaltó el profesor Efraín Vega, quien por 20 años se ha desempeñado como maestro en la Facultad de Ciencias de la UNAM
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La y los maestros entrevistados coincidieron en que la UNAM utiliza la autonomía universitaria para evadir responsabilidades laborales y usan el esquema de temporalidad de los contratos semestrales como herramienta de control con los profesores de asignatura.
“Somos ejemplo de que si te organizas, te quedas sin trabajo”, abundó Vega
Jueces con conflictos de interés en concurso de oposición
En la UNAM existen dos tipos de profesores de asignatura: Nivel A, ordinarios; y Nivel B, definitivos. Para obtener la definitividad es necesario participar en un concurso de oposición. Sin embargo, ser definitivo no modifica el nivel de ingresos: el pago sigue siendo por hora.
Un profesor de asignatura cobra por hora-clase. Regularmente cada materia implica cuatro horas a la semana. La contratación es semestral para quienes no tienen definitividad.
El profesor José Hernández Rivera trató de conseguir al menos la definitividad en su puesto participando en un concurso de oposición para obtener una plaza definitiva. Se preparó para el exámenes en los cuales, explicó, el jurado puede estar integrado por tres, cuatro o cinco personas, quienes evalúan diversas pruebas. Al final, se suman las calificaciones y los mejores evaluados obtienen la plaza.
Después de participar, luego le indicaron que no había ganado. Pasó el tiempo y, movido por la curiosidad, cuestionó a través de Transparencia los resultados; cuando se los hicieron llegar, vio que algo no cuadraba.
El docente detalló que en el concurso participaron cinco personas y fueron evaluadas por cuatro jurados, de los cuales, tres de ellos calificaron de forma similar a todos los participantes. En su caso, dijo, le otorgaron promedios cercanos a nueve, incluso en una prueba obtuvo casi 100 por ciento de la evaluación.
Sin embargo, el cuarto jurado, – a quien el profesor identificó como Antonio Edmundo Cisneros Cisneros, profesor de la carrera de Biología en FES Iztacala— le puso calificaciones de entre 3.5 y 4, mientras que a otros dos participantes, a los cuales supo después que eran cercanos a su área, les colocó puntuaciones aproximadas de 8.
José María explicó que durante un año solicitó información vía la Plataforma Nacional de Transparencia y revisó historiales académicos. Aseguró que los dos participantes mejor evaluados por ese jurado pertenecían a su área y que a uno de ellos le había asesorado la tesis.
“A las personas de su área les coloca puntuaciones cercanas a ocho y a quienes no tenemos vínculos con él nos pone 3.5 o 4”, denunció.
De acuerdo con su testimonio, esa diferencia sí o sí impactó el resultado final, debido a que había dos plazas. Él quedó en tercer lugar y fue declarado “no ganador” en un documento que recibió, dijo, contenía cuatro renglones sin justificación.
Frente a la situación, el profesor no se conformó y presentó un recurso ante el Consejo Técnico de la facultad, mismo que su representante es quien le ha dado seguimiento a revisar el expediente y detectó las diferencias en las calificaciones, pero el Consejo Universitario volvió a declararlo no ganador.
Posteriormente solicitó, vía transparencia, grabaciones de las sesiones donde se discutió su caso. De acuerdo con el profesor en dichas sesiones del consejo universitario no encontró deliberaciones académicas, sino señalamientos en su contra por ser “conflictivo” y participar en el sindicato.
“Son básicamente agresiones en donde dicen que soy muy conflictivo, que estoy en el sindicato, que me van a tener encima ahora, a ver cómo le van hacer, pero no hay justificación”, resaltó.
Finalmente el profesor aseguró que tras hacer pública la denuncia y realizar un mitin con apoyo de profesores y alumnos, fue convocado al pleno del Consejo Técnico a finales de noviembre del año pasado. Hasta la fecha, indicó, no ha recibido respuesta por escrito.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sigue acumulando denuncias de precariedad laboral,. Foto: Andrea Murcia Monsivais, Cuartoscuro
Profesora adulto mayor denuncia maltrato y humillaciones
Dulce María Olvera Mazariegos tiene 75 años de edad y 45 años de trayectoria en la UNAM Cuenta con licenciatura, especialidad, maestría, doctorado y realiza un posdoctorado. La profesora narró que desde que ingresó a la UNAM, en el año 1981, casi de inmediato realizó un concurso de oposición para horas definitivas en farmacología, mismo que ganó; pero no le fueron asignadas las horas correspondientes.
La doctora Dulce Olvera duró décadas en las que ella solicitaba, año con año, que le regresaran las horas que le habían quitado. A pesar del excesivo tiempo en el que ella solo recibía negativas, lo más duro fue en los años recientes, cuando un nuevo director, no sólo la ignoraba, sino que hasta la humilló, según denunció la maestra.
Olvera relató directores anteriores solo le respondían que no había horas en el banco de horas, pero con la llegada del director Francisco Javier Marichi, el trato hacia su person se agravó.
“Antes por lo menos no eran groseros, pero con Doctor Marichi se pone muy grosero y misógino conmigo. Como uno va creciendo y haciéndose viejo va permitiendo cada vez menos agresiones y violencias. Entonces me enojé mucho”, relató la maestra.
Incluso narró otro episodio que padeció con el director: “Francisco Javier Marichi definitivamente es un señor misógino de tiempo completo […]me hacía grosería tras grosería . Una vez me citó y me plantó porque él estaba en un partido de fútbol. Entonces llegó y olímpicamente dijo: `Yo estaba en un partido de fútbol y no tenía por qué venir a verla´.» Afortunadamente está grabado eso. En fin, una serie de groserías que me hicieron”, resaltó la maestra.
La maestra se unió a los profesores que se han organizado, luego del movimiento de UNAM No paga, para exigir sus horas que desde hace más de 30 años ha pedido y no se las habían regresado, pero que finalmente logró que le fueran entregadas recientemente, aunque no todas las que considera le corresponden.
Despedido por apoyar al movimiento
Efraín Vega lleva 21 años como profesor. Tenía 19 como catedrático de asignatura en la Facultad de Ciencias cuando surgió el movimiento “UNAM no paga”, en medio de denuncias por retrasos salariales a docentes y, aunque él no tenía adeudos personales, decidió participar;una decisión que – afirmó–, marcó su situación laboral desde entonces.
“Yo personalmente no tenía falta de pagos, pero decidí participar porque pronto se empezaron a dar las oportunidades con medios como ustedes de platicar sobre la precaria situación en la cual estamos miles de profesores de asignatura”, relató.
El movimiento surgió en plena pandemia, cuando —según explicó— hubo profesores a quienes se les retrasó el pago hasta por más de seis meses. Los profesores se vieron afectados y quienes los apoyaron, perseguidos; pero para los responsables no hubo sanciones
El profesor de matemáticas explicó que la mayoría de los contratos de profesores de asignatura se renuevan cada semestre, una situación que las autoridades –dijo– utilizan precisamente para controlar, pues eso facilita que no se renueven contratos con argumentos académicos a quienes luego empiezan a resultar incómodos para las autoridades universitarias.
“La universidad no respeta el derecho humano a la estabilidad en el empleo de entre 20 mil y 30 mil profesores de asignatura que no tienen una sola hora definitiva”, sostuvo el profesor.
Con respecto a su caso dijo que tras el movimiento, él continuó impartiendo cursos, pero luego, primero le rescindieron un contrato por honorarios para realizar videograbaciones de pláticas académicas. Meses después, en noviembre de 2022, le rescindieron el contrato como profesor de asignatura, por lo cual presentó una demanda laboral
“En la primera ocasión me hacen un oficio y me lo entregan de que estoy rescindido”, detalló. La demanda por despido injustificado ingresó al nuevo sistema del Tribunal Laboral Federal en julio de 2023. Obtuvo sentencia favorable.
El juez ordenó reinstalarlo en los grupos que impartía al momento del despido, pagar salarios caídos y realizar dos concursos de oposición, sin embargo –contó– que la UNAM promovió un amparo.
Vega indicó que también ganó esos recursos a inicios de 2024 por lo que a reinstalación se concretó en agosto de ese año. Le asignaron cursos durante un semestre. Sin embargo, al concluir ese periodo, dejó de recibir grupos.
Sostuvo que, al haber superado los 20 años de antigüedad tras ganar la demanda, le aplica una cláusula del contrato colectivo que establece que después de ese periodo no puede rescindirse el contrato salvo falta grave, sin distinguir entre profesores de tiempo completo, técnicos académicos o de asignatura.
Los abogados de la Rectoría, señaló, argumentaron que no hubo despido, sino que ya no se requirieron sus servicios. Esa es la litis actual. La audiencia de juicio se celebró en noviembre. Hasta ahora espera sentencia.
Vega indicó que en enero acudió al tribunal para conocer la fecha de resolución y le informaron que, por retrasos derivados del nuevo sistema, la emisión podría tardar al menos seis meses. Estimó que, si la UNAM vuelve a ampararse, el proceso podría prolongarse otro año o más.
“Mi caso ha sido pues se me ocurrió participar en el movimiento UNAM no paga y ahora pues llevo cuatro años padeciendo una situación difícil, pues sin salario”, dijo.
En entrevista con SinEmbargo, profesores denunciaron haber sido afectados por procesos inequitativos en concursos de oposición debido a presuntos conflictos de interés en los jurados.. Foto: Facebook UNAM
Además, de acuerdo con su testimonio, quedó fuera de los concursos de oposición ordenados por el juez, donde la UNAM argumentó detalles técnicos para dejarlo fuera, como por ejemplo, que su currículum no incluía un código QR, aunque estaba firmado con firma autógrafa. “Yo en cuanto me enteré fui y les dije: ‘Oigan, pues aquí está mi currículum con el código QR’. Bueno, el chiste es que no les importa”, afirmó.
Vega denunció que, tras ganar la primera demanda, se emprendió en su contra una campaña de difamación en la cual se enviaron correos electrónicos a la comunidad universitaria acusándolo de agresor de mujeres, sin pruebas.
El maestro dijo que también le han levantado denuncias falsas e incluso relató que fue citado a audiencias en el Reclusorio Sur y en el Reclusorio Oriente el mismo día y a la misma hora, tras gestiones realizadas ante centros de mujeres.
“Ellos sí usan los medios y te difaman y todo y ahí no pasa nada”, expresó.
También aseguró que en este periodo se le ha impedido celebrar contratos incluso como profesor adjunto, bajo el argumento de que, al tener una demanda contra la UNAM, la institución no puede contratarlo. Sus abogados consideran que esa interpretación es ilegal.
Frente a todo lo anterior, Vega informó que envió una carta a la Presidenta Claudia Sheinbaum con dos objetivos: que se considere la violencia digital denunciada y que se valore una propuesta de conciliación. Dijo que la iniciativa no prosperó ante la dirección de la facultad.
A inicios de año hubo reuniones para explorar una posible conciliación, en el marco del nuevo sistema de justicia laboral que permite acuerdos en cualquier etapa. “No quiso el director”, afirmó Vega, destacando que las autoridades universitarias, amparadas en la autonomía, concentran decisiones que afectan a docentes críticos.
“Tienen un control muy férreo, un ambiente de terror […] si te pones a organizarte, pues te quedas ahí sin trabajo”, concluyó el maestro que, mientras tanto, espera una nueva sentencia. “Ahorita seguimos en esto y tendremos que esperar”, dijo.
Desde hace varios años los profesores han estado reclamando y denucniando la precarización de su base docente. Foto: SinEmbargo.
Una estructura precarizada
La UNAM cuenta con 41 mil 542 integrantes en su personal académico. De acuerdo con el “Reporte de investigación especial 135. El poder adquisitivo del salario de las profesoras y los profesores en la UNAM. 2001-2021”, del Centro de Análisis Multidisciplinario de la propia Universidad, al menos 74 por ciento enfrenta deterioro en su poder adquisitivo.
Los profesores de asignatura representan alrededor de 26 mil docentes. Según José María Hernández, el 82 por ciento tiene la totalidad de sus horas como interinas.
El salario por hora ronda, en promedio, entre 110 y 130 pesos, bajo el esquema “hora-semana-mes”. Dependiendo del número de horas asignadas —cinco, siete, quince o veinte— el ingreso mensual puede oscilar entre 4 mil y 8 mil pesos.
En enero pasado se informó que la UNAM concretó un incremento salarial del 4 por ciento directo al salario para el periodo febrero 2026-enero 2027, tras negociaciones con la AAPAUNAM.
Profesores de asignatura, en un posicionamiento difundido, calificaron el aumento como “insultante” e insuficiente frente al deterioro acumulado. Además, señalaron que el ajuste profundiza la desigualdad estructural dentro del cuerpo académico.